Crítica a Tomorrow

Tomorrow Book Cover Tomorrow
Mito Orihara
Drama, romance, shoujo
Dessert
1999

Hoy os traemos un shoujo sobre traumas, ¡no os lo perdáis!

Tomorrow es un one-shot de Mito Orihara publicada para la Dessert en 1999. No está licenciado en España ni tiene adaptación al anime.

El novio de Aya Hamisaki murió salvándola de un atropello seguro. Desde entonces, la vida de Aya se ha quedado etancada. Es incapaz de ir al instituto ni relacionarse con su familia o amigos. Un día en el hospital donde hace terapia, se queda atrapada en un ascensor con Nayu Nagiwawa, una niña pequeña que no ha pronunciado palabra desde que su familia muriese en el terremoto de Kobe. El único pariente que le queda es Issei Nagisawa, su primo estudiante de medicina en el hospital donde están tratando a Aya. Según avanza la historia, estas tres personas que han perdido todo lo que amaban en accidentes terribles van aprendiendo a cómo volver a vivir.

Un trauma psicológico es algo muy complejo de expresar, pero este manga hace todo lo que puede por conseguirlo.

La historia mantiene buen rítmo, alternando momentos de trama puramente ficticia con momentos en los que aporta datos reales e información histórica. En general, se hace amena de leer y no aburre.

Cada personaje carga con sus problemas de la mejor forma que pueden, estableciendo vínculos internos para ayudarse a superarlos.

Aunque el planteamiento inicial de lo que es el Transtorno post-traumático es acertado, el desarrollo de los personajes resulta muy plano. Ves cómo expresan el trauma, como luchan contra él, y cómo lo superan, pero de una forma tan ortopédica que no sería distinto si estuviese en un manual médico o de autoayuda.

Aunque la intención de incluir una trama romántica es buena -el amor es esperanza, los sentimientos familiares son buenos, etc…- el desarrollo resulta muy forzado y, hasta cierto punto inadecuada en términos reales. Que una paciente -menor de edad- y su psiquiatra se líen podría ser pasable si al menos el manga no intentase ser tan realista.

El dibujo no es ni bueno ni malo, es mediocre. Resulta mínimamente expresivo, mínimamente elegante, pero tampoco se puede decir que destaque por encima de la mayor parte del shoujo noventero.

Es un one-shot que hace su parte en intentar concienciar sobre los transtornos mentales. Merece la pena leerlo.

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