Crítica a Claudine…!

Claudine...! Book Cover Claudine...!
Riyoko Ikeda
Drama, histórico, shojo
Margaret
1978

Hay muy pocos mangas que traten sobre transexualidad, aún menos que no sean recientes, por eso Claudine es una obra única ¡no os la perdáis!

Claudine…! es un one-shot de Riyoko Ikeda (La rosa de Versalles) publicado en 1978 en la revista Margaret. No está licenciada en España ni tiene anime.

Claudine siempre ha estado convencido de haber nacido en el género equivocado. Hijo primogénito, lucha día a día para hacerse con el lugar de su padre. Solo quiere encontrar amor verdadero, pero sus intentos siempre acaban en tragedia porque es incapaz de lograr que la sociedad le acepte como hombre.

(Fuente: ANN)

Empecemos por los aspectos más técnicos. Claudine es un one-shot de apenas 112 páginas en las que se reflejan varias relaciones amorosas y un hombre terriblemente torturado. Pues bien, se quedan cortas. Aunque la premisa es buena y los puntos clave del argumento resultan bien llevados, todo queda extremadamente condensado, haciendo que el rítmo de la narrativa sea bastante penoso. Si en lugar de ser un one-shot se extendiese a 20 o 40 capítulos, toda la historia tendría más sentido y sería bastante más rica a nivel formal.

No obstante, Claudine es un fenómeno único: un manga de los años 70 sobre un hombre transexual que mantiene relaciones con mujeres. Siguiendo la estela marcada por La rosa de Versalles, Riyoko Ikeda explora la psique de un hombre transexual que se nos muestra solitario y torturado ante la infelicidad que la sociedad parece negarle.

Claudine se nos muestra como un personaje extremadamente humano, que quiere lo que cualquier otra persona podría querer: un final feliz. Joven y lleno de matices, Claudine es un hombre con el que es fácil identificarse, alguien que quiere el afecto de su familia, conseguir el amor, pero que una vez tras otra se encuentra con los reveses del destino

Aunque se les intenta dar profundidad, es muy complicado hablar de los personajes secundarios sin recurrir a adjetivos como “breves” y “planos”. Al igual que en el resto del manga, el concepto de su creación, la esencia, queda clara pero demasiado condensada como para que pueda hablarse en profundidad de ella.

El dibujo es, junto con el concepto, lo más destacable del manga. Los trazos de Riyoko Ikeda poseen una elegancia y una expresividad que muy pocos otros mangakas han conseguido alcanzar en la historia. El arte se nos muestra con una profunda atención a la ambientación histórica y al detalle. Así mismo, caracterizado por ojos grandes y brillantes, tiene un nivel expresivo excelente.

Claudine podría ser muchísimo más pero no lo fue. Sin embargo, es un one-shot con un concepto único y que merece ser leído.

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