Introducción al shoujo (I)

Llevaba mucho tiemp, planeando sacar algún artículo algo apartado de las reseñas pero sin dejar de tocar el manga. El caso. Tras pensarlo bien, creo que el mejor tema para entrar es una introducción a uno de los géneros (más bien demográficas) más infravalorados que hay: el shoujo. Porque el manga dirigido a mujeres jóvenes es algo que podemos disfrutar todos.

Voy a dividir el artículo en varias partes con la bibliografía consultada en la última. Originalmente escribí este texto para la universidad, así que podéis usarlo -a ser posible sin modificar- siempre y cuando me citeis como todo lo del blog, que para eso está la Creative Commons. Si tenéis dudas o veis cosas que se entiendan mal, podéis escribir un comentario o comentarme a través de twitter.

Por último y para ir con tiempo: ¿De qué temas os gustaría que hablase? ¿Tenéis alguno que os interese en concreto?

¡Dentro artículo!

El shoujo es el manga destinado a lectoras adolescentes. Shojo en japonés significa literalmente “mujer joven”. El manga shojo cubre muchos temas en una gran variedad de estilos narrativos, desde drama histórico a ciencia ficción, enfocándose a menudo en relaciones amorosas o emociones. Estrictamente hablando, el shoujo no se refiere tanto a un estilo o género como a un grupo demográfico objetivo.

De acuerdo a Matt Thorn buscad sus textos, es el occidental que más entiende de esto y aún con todo esto, es complicado delimitar las fronteras de lo que puede considerarse shoujo, ya que los primeros mangas exitosos dirigidos a mujeres adultas fueron clasificados de “cómics para señoritas”, y estos cómics iban acompañados de un estigma con el que las lectoras de manga shoujo no querían ser asociadas. Una buena comparación para entender este estigma sería comparándolos con las telenovelas. No fue realmente hasta la década de los noventa que el manga sofisticado e intelectualmente estimulante para mujeres empezó a asentarse en la industria en Japón. Aquellas que se ganan la vida hablando o trabajando en la industria del manga lo llaman manga josei-muke o josei (para mujeres), pero estos términos nunca cuajaron entre los lectores comerciales. Para esos lectores, tales palabras siguen siendo manga shoujo o incluso manga, sin más. Pero no tienen dudas, en la mayor parte de casos, sobre cúal es la audiencia a la que se dirigen. Para seguir complicando las cosas, hay muchos mangas en la actualidad que son creados por mujeres y que siguen tramas que interesan a mujeres, pero que son publicados en revistas “unisex” y tienen tanto lectores masculinos como femeninos. Estos suelen considerarse como manga “independiente” o “underground”, incluso si muchos están publicados por grandes grupos editoriales. También está el género de “boy’s love” o “yaoi”, que retrata relaciones románticas y sexuales entre personajes masculinos, pero no tienen nada que ver con los cómics de la misma temática pero hechos por hombres. Al estar hechos por y para mujeres, son, estrictamente hablando, un subgénero del manga shoujo, pero muchos fans lo ven como un género totalmente aparte. Algunos ejemplos que han sido editados en España son “Gravitation” (licenciado por EDT y actualmente descatalogado) o “Seven days” (licenciado por Tomodomo)

Las primeras publicaciones específicamente para chicas aparecieron en 1903, con la publicación de la revista Shoujo Kai (Mundo de chicas) y fue continuada por otras tales como Shoujo Sekai y Shoujo no tomo. Las raíces del dibujo de ojos grandes comúnmente asociado con el shoujo data de las revistas de ilustraciones de principios del siglo XX. Los ilustradores más importantes asociados con este estilo en la época eran Yumeji Takehisa y particularmente Junichi Nakahara que, influído por su trabajo como artesano de muñecas, solía dibujar personajes femeninos con ojos enormes. Esto tuvo una gran influencia en las primeras etapas del manga shoujo, evidenciadas en el trabajo de artistas de gran influencia como Makoto Takahashi y Riyoko Ikeda.

Las historias simples, de una página, empezaron a aparecer en estas publicaciones en 1910, y para 1930 las tiras cómicas se habían convertido en parte indispensable de las revistas para chicas. El manga más popular era Kurukuru Kurumi-chan, de Katsuji Matsumoto, que debutó en la revista Shojo no tomo en 1938. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, los cómics, considerados frívolos, comenzaron a desaparecer.

Con la posguerra llegó la revolución de Osamu Tezuka ,quien introdujo líneas serias y dramáticas al manga para niños, característica que se extendió rápidamente al resto de, manga especialmente tras el enorme éxito de su obra La princesa Caballero (EDT, descatalogada), la cual muchos consideran como el primer shoujo moderno. La bruja Sally -que fue el primer anime de chicas mágicas- puede ser considerado el primer anime shoujo también.

Hasta mediados de los años 60 la mayor parte de autores de manga shoujo eran hombres. Muchos, tales como Tetsuya  Chiba, trabajaban como asistentes esperando una oportunidad para poder hacer shounen. En esta época, ser autora de manga no era considerado como un trabajo habitual en las mujeres.

Mientras que algunos se limitaron a seguir creando tiras cómicas, otros se inspiraron en las novelas para chicas como modelo melodramático para el manga. Estos mangas retrataban heroínas pre-adolescentes dulces e inocentes, arrancadas de la seguridad de su familia y arrojadas de peligro en peligro, hasta finalmente ser rescatadas -habitualmente por un hombre joven, bello y amable- y devueltas a sus familias.

Estos shoujos tempranos casi invariablemente tenían a chicas preadolescentes como heroínas y lectoras. A no ser que usasen un escenario fantástico (Como en La Princesa Caballero) o histórico, el amor romántico era tabú para la heroína. Pero cuando las lectoras crecieron, sus intereses cambiaron. A mediados de los 60, una de las pocas mangakas en el campo, Yoshiko Nishitani, empezó a dibujar historias que retrataban adolescentes contemporáneos enamorados. Esto señaló una transformación dramática en el género.

Entre 1969 y 1971, una oleada de dibujantes femeninas jóvenes volvió a transformar el género. Algunas, incluyendo a Hagio Moto, Yumiko Oshima, y Keiko Takemiya, son conocidas como el hana no niju yon nen gumi (Grupo del 24, llamado así porque todas nacieron alrededor del año 24 de la era Showa, o 1949). Este grupo tan poco definido experimentó con el contenido y la forma, inventando nuevos subgéneros tales como el shounen-ai y ganando prestigio para el denostado manga shoujo. Otras artistas de la misma generación, tales como Riyoko Ikeda, Yukari Ichijo, y Sumika Yamamoto, consiguieron respaldo popular sin precedentes con éxitos tales como La Rosa de Versailles (Azake, descatalogada) o Raqueta de Oro. Desde mediados de los 70, las mujeres han sido las principales creadoras del manga shoujo, aunque hay excepciones como Mineo Maya y Shinji Wada.

Desde 1975 el manga shoujo ha continuado desarrollándose estilísticamente y, simultáneamente, ramificándose en distintos sub géneros. Yukari Fujimoto opina que durante los noventa el manga shoujo se preocupó por autorrealizarse. Opina también que la Guerra del Golfo influyó en el desarrollo de líneas tipo “chicas que luchan para proteger el destino de una comunidad”, tales como Red river, Basara, Magic Knight Rayearth (Norma), y Sailor Moon (Norma). Opina que el manga shoujo de los noventa ilustraba que las uniones emocionales entre mujeres eran más fuertes que aquellas entre hombre y mujer.

En la actualidad, la tendencia a la ramificación está más en alza que nunca y la frontera entre el shoujo y el josei cada vez es más difusa. En esta línea, puede destacarse el trabajo de Keiko Suenobu o de Mi-Kyung Yoon.

>Continuará

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