Crítica a Grand Doll

Grand Doll Book Cover Grand Doll
Osamu Tezuka
Ciencia-ficción, shonen
1968

Ya hemos hablado mucho de Tezuka pero nunca habíamos tocado uno de sus one-shots ¿curiosidad?

Grand Doll es un one-shot de Osamu Tezuka (aka Dios del manga) publicado en 1968. Como dato curioso, compaginó este manga con los últimos capítulos de Astro boy, una de sus obras insignia. No tiene anime ni está licenciada en España.

Grand Doll es una historia de ciencia ficción que cuenta cómo un chico lucha contra aliens del espacio exterior que quieren invadir la Tierra.

Tetsuo Utsuki, Tecchin, es un chico totalmente normal. Un día, volviendo del instituto, se encuentra el cadáver de una chica tirado en la calle. Mientras se dirige a comisaría para denunciarlo, el cuerpo desaparece y en su lugar aparece una extraña muñeca. Tetsuo se lleva la muñeca a casa y la repara. Entonces, la muñeca se transforma en la chica que parecía estar muerta y le dice que es una Grand doll, igual que Tetsuo. Una Grand doll es igual que una muñeca normal a simple vista pero, cuando le frotas el cuello, se transforma en un humano o en un caballo; y cuando frotas de nuevo, vuelve a ser una muñeca.

Son los aliens del espacio exterior quienes están esparciendo las muñecas. En realidad, es parte de su plan para invadir la Tierra. Cuando Tetsuo se entera, decide luchar contra los invasores con la ayuda de su padre -un periorista-, y Yoko, su amiga, a pesar del miedo a que él mismo pueda ser una Grand doll también.
(Fuente: tezukaosamu.net)

 

 

Antes de seguir, aviso: esta reseña va a estar plagada de spoilers. El manga se lee en un ratito, echadle un ojo y volved aquí para seguir comentando.

La historia, aunque probablemente innovadora en su época, es bastante típica: chico normal descubre plan para invadir/destruir la tierra y decide pararlo por su cuenta. A partir de ahí, el chico decide hacerse más fuerte, consigue aliados, se enfrenta a los malos, plotwist, y acaba salvando el día. Es un desarrollo totalmente típico pero al menos está bien llevado y se hace ameno de leer. El plotwist es más o menos predecible, no porque esté mal hecho -que no-, sino porque a lo largo de los cincuenta años que han pasado desde que salió el manga, se ha repetido tantísimo que se puede ver venir de lejos.

Uno de los puntos de interés, quizás el principal, durante la historia es la duda sobre si el protagonista es realmente humano o grand doll. Aquí es donde más flojea todo el argumento. La forma de comprobar si alguien es doll o noes pinchándole en el cuello. No hace falta casi hacerles daño, con una punzada se averigua. Si resulta ser humano, no pasa nada; si no, vuelve a la forma de muñeca pero con que le froten el cuello puede volver a la forma humana y tampoco pasa nada. Tetsuo tiene muchos momentos de poder comprobar esto sin posibilidad real de salir perjudicado. No lo hace. Porque no conviene a la trama. Y ya. En otras historias, un recurso así puede colar porque no resulte obvio o por otra infinidad de motivos, pero en Grand Doll te pasas la mitad del manga pensando: ¿Por qué no lo comprueba? ¿Por qué vivir en tanta agonía? ¿Por qué complicar más las cosas?. Y eso distrae del resto de la lectura.

Por supuesto, dentro de la narrativa nos encontramos con la ruptura de la cuarta pared típica de la obra de Tezuka, con referencias a sí mismo aquí y allá. Siguiendo en esta línea, el humor absurdo también tiene su sitio entre toda la tensión de la trama principal.

Quitando a Tetsuo, que empieza siendo muy soso, sin apenas personalidad ni nada que destaque, pero se va formando en un héroe, con voluntad y valor para salvar el mundo, no hay nada que destaque en relación a los personajes, siendo todos -incluída Yoko- bastante planos de principio a fin.

El dibujo es el típico de Tezuka. Muy redondito, con una gran reminiscencia a Disney, y un aire muy naïf. No recurre demasiado al sistema de actores, por lo que no veréis otros personajes populares.

Encontré este one-shot de casualidad, pensando “será una más de las tantísimas obras de Tezuka que ni Cristo conoce y que no han tenido más repercusión“. Me equivoqué.lajdfaoewlj

Cual fue mi sorpresa al darme cuenta de que Kiseijuu tiene una cantidad más que considerable de paralelismos con el manga de Tezuka. No nos flipemos, Kiseijuu es un gran manga por derecho propio y, si bien está clarísima la influencia, tiene suficientes elementos propios como para distar del plagio. Ni que decir que desde aquí va a haber spoilers a Kiseijuu, pero podeis pinchar aquí para saltaros toda esta parte.

El primer momento en el que me di cuenta fue con toda la secuencia en la que Tetsuo se enfrenta a su madre. Al igual que en Kiseijuu, la madre del protagonista resulta ser una infiltrada que en un momento dado debe atacarle, concluyendo con su propio asesinato a manos de este.

Los paralelismos siguen cuando se nos revela que hay unas muñecas que copian a la persona que las toca, siendo asesinado posteriormente el humano original. Aunque en un primer momento lo parezca, no es tan distinto a que un alien se infiltre en tu cuerpo y te mate en el proceso.

Los protagonistas también son parecidos: ambos son adolescentes totalmente normales hasta que entran en contacto con los aliens y siendo -o creyendo ser- parte de ellos, deciden derrotarles, sufriendo un gran crecimiento personal en el proceso.

Por último, igual que en Kiseijuu, los aliens también se infiltran entre los humanos para incitarles a que ellos mismos siembren el caos y su propia destrucción.

ConclusiónGrand Doll es un manga ligerito y entretenido para pasar la tarde e incluso para introducirse a Tezuka antes de entrar con las obras más pesadas. Además, es interesante ver la influencia en uno de los animes que más pegó en los últimos tiempos. Recomendado.

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