Crítica a Kanata Kara (From far away)

Kanata Kara (From far away) Book Cover Kanata Kara (From far away)
Kyouko Hikawa
Aventura, fantasía, romance, shoujo
LaLa

No hacía más que leer que esta era una de las mejores obras del shoujo ¿mis conclusiones? ¡A continuación!

Kanata Kara (From far away, es decir, Desde muy lejos) es una obra de Kyouko Hikawa publicada para la revista LaLa entre 1991 y 2003. No tiene anime ni está publicada en España.

De camino a casa, Noriko es arrastrada a un mundo de fantasía extraordinario. Los problemas no hacen más que empezar cuando Izark, un joven muy atractivo, la rescata y se hace su amigo. Puede que sea valiente y atrevido, pero dentro de Izark se encuentra la maldad más oscura imaginable. Y, de acuerdo a una antigua profecía, Noriko tiene el poder de desatar ese mal. Ahora, unidos sin remedio, deben viajar por un mundo maravilloso y hostil.

(Fuente: Viz Media)


El argumento es muy típico: chica perfectamente normal tiene algún tipo de accidente y acaba en mundo fantástico, siendo un elemento clave para que algo muy importante pase dentro de este. Es un subgénero muy trillado pero de vez en cuando esconde joyitas y, bueno, Kanata Kara está… bien.

La narrativa es muy, muy lenta, y prácticamente hasta el quinto tomo no ocurre nada que sea verdaderamente relevante. Normalmente esto supondría un bajón muy grande pero Kanata Kara se hace muy amena, lees casi sin darte cuenta y las páginas pasan volando, con lo que, aunque lenta, da la impresión de ser mucho más ágil de lo que realmente es.

En otros aspectos de la trama, también es totalmente del montón: protas típicos contra malo muy malo que van consiguiendo aliados según pasan los capítulos hasta el desenlace final en el que todo se resuelve por una gracia de deus ex.

Hablando de los protas, empecemos por Noriko. Noriko es tu heroína de shoujo de marca blanca: una chica total y absolutamente del montón con nada destacable. Noriko se dedica a hacer actos de buena voluntad aquí y allí -pero que tampoco requieran mucho esfuerzo, que solo es una colegiala-, a preocuparse por Izark, y a ser la clave de todo pero de forma pasiva. Con Noriko se cumple una de esas cosas que parecen de pura lógica pero que hay autores a los que se les pasa por alto, y es que no se acuerda de su mundo hasta el último tomo. Noriko tiene un accidente potencialmente mortal en su mundo, aparece en uno totalmente distinto, se acuerda de casa durante cinco páginas, y luego está demasiado ocupada haciendo cosas como para volver a pensar en ella ni por un segundo, ni tan siquiera en la forma de volver -porque para qué, teniendo un maromo como Izark. En su defensa, a pesar de todo esto, es muy difícil odiarla, se hace de querer, tiene gestitos aquí y allí que hacen que le cojas cariño, y acaba resultando hasta simpática.

Izark, por otro lado, es el personaje masculino por excelencia. De emociones contenidas pero torturado en su interior, y sin rival en la lucha. Todo el tema del demonio se ve venir de lejos pero tampoco parece que a la autora le importe porque deja las “”””pistas”””” muy fáciles, pero en fin, es lo único que le añade un mínimo de profundidad, así que bien. Con él pasa como con Noriko, que es meh pero tampoco te puede caer mal del todo.

Antagonistas. Tenemos a Rachef, aka, malo calculador de entre las sombras #468. Es tu típico malo súper inteligente (aunque tampoco hace falta gran cosa con los protas) y cruel que solo quiere tener todo el poder posible para fines indeterminados. Al final hay un intento de darle profundidad, pero llega mal y tarde.

Metiéndonos a secundarios, es gracioso porque casi todos son casi más carismáticos que los protagonistas, igual de planos, pero atraen más. De entre todo el plantel, quizás deba resaltar a Tazasheena, por ser quizás en la que más empeño ha puesto la autora.

El dibujo es muy hijo de su tiempo. Es un manga de principios de los 90 y eso se nota, ya que tiene un estilo muy similar al de la mayor parte de shoujos de esos años: personajes muy estilizados, trazados suaves, barbillas algo picudas, y ojos muy grandes. No obstante, en Kanata Kara las caras son ligeramente más alargadas de lo normal, no mucho pero lo justo para que el dibujo sea reconocible de entre la marea de shoujo noventero. Es un estilo agradable y más o menos detallado que presta especial atención al diseño de personajes aunque quizás en ocasiones descuida la expresividad, pero en este aspecto evoluciona muchísimo entre el primer y el último tomo.

Generalmente diría que Kanata Kara es mala, o del montón, pero no soy capaz. No sé definir exactamente qué tiene pero aunque objetivamente todos sus elementos son corrientes y no están precisamente bien llevados, se hace amena, entretenida, fácil de leer, y reconfortante. Ni la recomiendo ni la dejo de recomendar, vosotros decidís.

2 comments

  1. JhonC says:

    Buena review, nunca te canses de hacer reviews, son perfectamente claras y cuando algo dices que debe ser leído y lo hago nunca me arrepiento, al igual para que las que no te convencen, ha habido varias de ellas que ya me había leído y tampoco las tengo valoradas.

    Y más de una la he quitado de la lista porque me has dejado claro que no me iba a gustar :’)

    • ValsLagun says:

      He estado liadísima y se me pasó responder cuando leí esto ^^U

      Muchísimas gracias. Comentarios como este son los que me motivan a seguir escribiendo.

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