Crítica a Recuerdos de Emanon

Emanón Recuerdos Book Cover Emanón Recuerdos
Kenji Tsuruta; Shinji Kajio
Ciencia ficción, seinen
Comic Ryu (Japón); Ponent Mon (España)
2006-2008 (Japón); 2016 (España)

Hace mucho que no reseñaba ningún one-shot y pero he encontrado la ocasión perfecta: hace poco salió una de las obras que más tiempo llevaba esperando que se licenciasen en España, Emanon Recuerdos.

Emanon Recuerdos es una obra de Kenji Tsuruta basada en una novela de Shinji Kajio y fue publicada para la revista Comic Ryu entre 2006 y 2008. En España, podemos disfrutarla gracias a Ponent Mon.

Dedicar tanto tiempo a almacenar recuerdos como a olvidarlos, guardar para nosotros ese momento que vale más que toda la historia de la humanidad. Emanon es pura lírica, un viaje para hablar de lo humano, de aquello que nos hace mirar atrás buscando lo que una vez fue. Y lo encontramos. Son esos pequeños instantes de felicidad, ahora convertidos en nostalgia.

Leer la obra de Shinji Kajio y Kenji Tsuruta es evocar los recuerdos, ocultos entre ese sentimiento de nostalgia que nos consuela precisamente porque no son más que eso, recuerdos. Mientras, y tratando de situarse en el tiempo, la melancolía recorre las páginas de Emanon y el humo desdibuja la realidad que sus personajes estaban viendo. Ahora te toca a ti seguir recordando.”

(Fuente: Ponent Mon)

Empecemos por un poco de contexto: originalmente la novela se publicó a principios de los años 80, en el 83 concretamente, época en la que la ciencia ficción estaba experimentando un nuevo punto álgido de popularidad a escala mundial. Entre los temas más tratados dentro del género están los recuerdos: ¿cómo nos definen? ¿es posible intercambiarlos entre humanos? y de poder serlo, ¿cambiaría la personalidad al recibir recuerdos nuevos?. Emanon surge dentro de este caldo de cultivo, incorporando todos estos elementos y dejándonos con la duda sobre si es posible que alguien pueda almacenar todos los recuerdos de la vida en la tierra -sí, más allá de los humanos- desde los inicios de los tiempos, de por qué, y de sus consecuencias.

Emanon Recuerdos se nos presenta, en principio, como una historia totalmente corriente: un joven, a medio camino de ser adulto, emprende un viaje en el que casualmente tiene un encuentro fugaz con una bella desconocida. Pero dentro de ese aura de normalidad se nos narra una historia absolutamente extraordinaria, deslizada sutilmente entre alcohol y la brisa del mar.

Si hay algo que caracteriza el ambiente del manga son los contrastes y las armonías entre la calmada inocencia juvenil del protagonista y el aparente despiste, la vitalidad, y la ensimismación casi onírica de Emanon. Una nostalgia de los recuerdos narrados dentro de otros recuerdos en los que no sabes hasta qué punto son reales y hasta qué punto el tiempo está endulzando lo que fue la realidad.

La narración es impecable. El tándem Tsuruta-Kajio alcanza su máximo esplendor con la adaptación de la novela al comic, hilada con maestría y dinamismo a través de un control impecable de la disposición de paneles y la secuenciación de las escenas. Emanon parece un personaje creado a medida del propio Tsuruta, no tan distinto a los habituales del resto de sus obras. Tsuruta entiende a Emanon como entendería a una hija, reflejando todos y cada uno de los pequeños cambios, de esos que no son apreciables en el texto, en sus expresiones y haciendo que casi hable más con las miradas y los gestos que con los diálogos. Emanon es un personaje muy complejo, muy etéreo, y de no haber contado con un autor de la talla de Tsuruta, que consigue hacerla cercana y real, este manga hubiese sido un fracaso aberrante a pesar de que la novela como tal pueda ser buena.

Siguiendo con el dibujo, Tsuruta es de esos autores capaz de conjugar una complejidad y un detalle milimétrico en los fondos con una gran sencillez, sin caer en simpleza, en los personajes, creando así imágenes muy nítidas y pictóricas al mismo tiempo que emotivas sin llegar al fotorealismo ni renunciar a un estilo púramente de cómic. Tsuruta es uno de los mejores acuarelistas del panorama, y esto se refleja con especial intensidad en sus imágenes a color que, más que describir, os invito a encontrar y a vivir.

En relación a esto último, la edición española de Ponent Mon (2016) es genial, ya que está impresa con un papel de calidad, tiene formato 170×240 mm -más grande que un tomo normal pero algo más pequeño que un folio-, e incluye páginas a color, muchas, además del añadido de Emanon Vagabunda, una serie de ilustraciones a blanco y negro, como una suerte de epílogo a la obra principal.

Emanon Recuerdos es posiblemente uno de los mejores one-shots disponibles en el catálogo editorial español a fecha de hoy. Una obra maestra con una combinación de elementos que pocos autores consiguen llevar tan cerca de la perfección como Tsuruta y Kajio. Imprescindible.

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