Crítica a One Outs

Manga deportivo, juegos mentales, el autor de Liar Game… ¿Os suena bien? ¡No os perdáis esta reseña!

One Outs es un manga de Shinobu Kaitani publicado en la Bussiness Jump entre 1998 y 2009. Tiene un anime que cubre la primera mitad del manga -y que si vais a leer online, necesitaréis porque está incompleto.

La historia comienza cuando Hiromichi Kojima, el bateador estrella del equipo ficticio Lycaons en la Japan’s Pacific League, va a Okinawa para entrenar y recuperarse de un bache. Allí conoce a Toa Tokuchi, un pitcher de a 134 km/h y el rey indisputable de una forma de baseball llamada “One Out”. Por presión de Kojima, tokuchi firma con los Lycaons bajo un contrato poco habitual: Consigue 5.000.000 yenes (unos 40.000€) por cada out que haga pitch perdón por la traducción, ni idea de baseball en español, pero si pierde, tiene que pagar 50.000.000 (400.000.000€) por cada punto.

(Fuente: ANN)

Si no sabéis ni papa de baseball, no os preocupéis, leed el artículo de wikipedia para saber por encima cómo funcionan los partidos, que los aspectos avanzados -tipos de bola, tipos de jugadas, etc…- ya los explica el manga. Si no leéis lo básico, os perderéis algún detalle pero aún así todo se entiende bien.

Dicho esto, no es realmente un manga deportivo. O mejor dicho, el deporte es solo una pequeña parte de todo el conjunto. One Outs es un cómic psicológico en el que Tokuchi, el prota, se dedica a ir jodiendo el cerebro a todo el que se le pone por delante para ganar los partidos. ¿Cómo puede un pitcher usar la psicología para nada durante el juego? De MUCHAS formas, de tantas como asesinatos en Detective Conan. Tokuchi es frío, calculador, y extremadamente inteligente, y siempre sabe cómo hacerlo para colársela al mejor bateador de la liga, al corredor más rápido, al dueño del equipo… si Cristo jugase a baseball, sería Tokuchi el que haría los milagros. Hago tanto énfasis en esto porque es el punto más fuerte del manga, pero también el más flojo.

Sí, digo el punto más flojo porque Tokuchi es un jugador prácticamente perfecto y siempre gana, sin importar las vueltas. El partido medio se resume en: Tokuchi hace una apuesta -que aparentemente juega en su contra- con el pardillo de turno, Tokuchi hace que el equipo empiece bien, o mal, da igual porque a continuación el pardillo de turno se la intentará jugar a Tokuchi y la situación ira mal/peor, entonces habrá un tira y afloja más o menos prolongado -en el que aunque no se note Tokuchi siempre irá ganando- y todo acabará con Tokuchi humillando todo lo posible al rival de turno tras desvelar que en realidad lo había tenido todo controlado -casi- desde el primer momento. Tokuchi siempre gana. No hay más. No hay absolutamente nada más.

No voy a entrar en debates sobre si lo que importa es el desarrollo o el final. Mientras que es verdad que todas las estrategias de Tokuchi están muy, muy, trabajadas a nivel técnico, también es verdad que siempre, da igual todo lo demás, siempre gana. Y el saber que da igual lo que pase, el resultado va a ser el mismo, me quita las ganas de seguir leyendo. Por lo que un manga que en un principio me parecía maravilloso, cuando vi el patrón me pareció terriblemente pesado.

Pasemos a analizar los personajes. Tokuchi, Tokuchi, Tokuchi… sí, que haya repetido el nombre del prota cada dos líneas en la entrada no es casualidad. Tokuchi es One Outs y One Outs es Tokuchi. Tokuchi es el protagonista absoluto, es el (anti)héroe, es el general victorioso, y es… es horríblemente plano. Una vez miras más allá de su faceta personaje calculador, no hay nada, absolutamente nada. Con el resto de personajes pasa lo mismo: tienes al escudero fiel del prota, a la leyenda de baseball, al jefe sin escrúpulos, a su contrapunto que está de parte del prota… pero no pasan de ahí, de títulos de dos o tres palabras con nombre propio y casi sin historia ni trasfondo.

Merece la pena mencionar que de todos los mangas que he leído -sin contar boys love- este es probablemente el que menos personajes femeninos y menos relevantes tenga. Y he leído mucho shonen.

El dibujo es muy claro, aunque presta atención al detalle cuando es necesario un primer plano, y se empiezan a ver algunos de los rasgos característicos del autor -las ojerazas que tiene casi todo cristo en Liar Game ya estaban aquí. Refleja muy bien el movimiento y sabe hacer énfasis en los momentos claves de la moción y el juego. La ambientación está cuidada, con un montón de diseños de uniformes y también de estadios.

Si os gustan los juegos mentales y el resto de aspectos os da un poco igual, probablemente One Outs os parezca maravilloso, así que, si es así, más que recomendado. Pero si os gustan los mangas que, a parte de tener su parte psicológica, tengan algo más, entonces ni os acerquéis.

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