Crítica a Raqiya

Raquiya Book Cover Raquiya
Masao Yajima (guión); Boichi (dibujo)
Acción, ciencia ficción, drama, misterio, seinen, sobrenatural
Morning
2008-2010

¿Seinen? ¡Sí, por favor! El manga de hoy tiene un dibujo excepcional, acción trepidante e incluso a la Iglesia Católica.

Raqiya es un manga guionizado por Masao Yajima, con dibujo de Boichi y publicado entre 2008 y 2010 en la revista Morning. En España no está publicado aunque, personalmente, dado que es relativamente corto (cinco tomos), que ha tenido un cierto éxito en Francia y que tiene un argumento bastante alternativo, no me extrañaría verla en el mercado en tiempos próximos.

La familia de Luna Hazuki tendría que haber muerto en un accidente de tráfico cuando era pequeña, pero un demonio apareció ofreciéndole un trato para revivirlos a condición de volver a los siete años, ya que Luna es descendiente de Eva. Durante ese tiempo vive felizmente, pero entonces comienzan signos que solo parecen presagiar el fin del mundo en el que Luna tendrá un papel protagonista. ¿Es la Salvadora o el Anticristo?

Uno de los ejes más importantes de Raquiya es el gnosticismo, una rama del catolicismo que apreció antes del cristianismo y fue erradicada con la llegada de este. Al principio, la terminología y los conceptos pueden parecernos demasiados o demasiado complicados, pero al final del segundo capítulo hay un anexo en el que se explica con todo detalle en qué consisten así que, si al principio os hacéis mucho lío, que no cunda el pánico, os orientaréis en seguida.

13Dicho esto, nos encontramos con tres bandos: Los católicos, que quieren matar a Luna (por eso de que en el cristianismo no hay diosas y por tanto debe ser el anticristo);los gnósticos, que quieren salvarla; y la propia Luna. El choque entre estas tres facciones se convierte en uno de los principales atractivos durante gran parte del manga.

Raqiya engancha muchísimo casi desde la primera página, con una acción trepidante digna de las mejores películas de acción de Hollywood. Nos encontraremos con persecuciones, tiroteos y explosiones; todo coordinado de forma que encaje en el hilo argumental y lo haga más ligero, pero sin monopolizarlo.

A esto hay que sumarle la intriga sobre si Luna Hazuki es Dios o el Anticristo, que se mantiene continua durante gran parte del manga, rematando en una reflexión filosófica como hacía tiempo que no encontraba.

Entrando en personajes, el aspecto más atractivo es la conseguida transición de Luna, de cómo tiene comportamientos totalmente humanos a cómo se van perfilando a los que tendría un ser sobrenatural con el paso de los capítulos. Este tipo de evoluciones son complicadas de llevar por la pretensión de crear un personaje radicalmente distinto al que tenemos desde una base ya construida, pero en el caso de Luna es totalmente lógica, responde bien a una serie de hechos fijos calculados por los autores y es consistente consigo misma.7

Isa, amigo de Luna de la infancia y otro de los protagonistas, es en cambio un personaje insufrible que, a pesar de que todo cambia radicalmente a su alrededor, mantiene la misma actitud de adolescente tonto durante toda la historia. Por otro lado, Toshiya, el tercero del grupo y que además actúa para el lector como representante cercano de los católicos, es un personaje muchísimo más complejo y medido, que duda entre sus lealtades a sus amigos y su lealtad a su fe. Una pena que esté tan mal aprovechado en una visión a conjunto del manga.

Los representantes de la iglesia católica y los gnósticos, siendo bastante más planos por limitarse a defender a capa y espada sus creencias, también merecen ser nombrados, ya que sus acciones son, al menos, consistentes, necesarias y, en ocasiones, imprevisibles.

Mención especial para aquellos que no pertenecen a ninguna filiación y tienen sitio e importancia propia al terminan de redondear la historia.

El dibujo es una maravilla. Es un estilo con reminiscencias muy fuertes al cómic americano, con rasgos realistas y que se adecuan al tipo de personaje que representan, con muchísimo detalle y expresividad. Los diseños de personajes, especialmente los no humanos, son intrincados y originales. Para remate, los fondos también son geniales, ya que Boichi usa fotos y actores como referencia para ellos por lo que el resultado es óptimo. Además, todo esto lo explica en detalle en uno de los apéndices, con lo cual es más fácil apreciar todo el trabajo que lleva detrás.

Raqiya es una lectura más que recomendada que, estoy segura, os agradará muchísimo a todos. Cuenta con todos los factores necesarios para un buen manga: argumento sólido y original, personajes cuidados y un dibujo sobresaliente.

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