Crítica a Wendy

Wendy Book Cover Wendy
Jiro Matsumoto
Drama, fantasía, psicológico, seinen, one-shot
Morning
1996-1997

Jiro Matsumoto es de esos pocos autores en los que coincidimos tanto Osikaa como yo, no es raro verlo entre las entradas del blog en más de una ocasión y hoy volvemos a repetir con él. ¡Dentro reseña!

Wendy es un one-shot de Jiro Matsumoto publicado entre 1996 y 1997 en la revista Morning. No tiene ninguna adaptación animada y, que yo sepa, tampoco está editado en España.

El manga trata de Manami, una adolescente con problemas familiares a la que un día secuestra… Peter Pan.

Sí, como estáis leyendo, un día a Jiro Matsumoto se le va totalmente la pinza y decide hacer su propia versión de Peter Pan. ¿Qué podría salir mal? Poca cosa. La acción está bastante bien calculada, la historia no flojea en ningún momento y las escenas de pelea están bien construídas. Tampoco faltan los giros de guión, aunque más o menos previsibles. El final, en fin, es pasable.

Los personajes están bien llevados, para lo poco que da un one-shot, y se mantienen relativamente fieles al espíritu original de la obra, aunque con el toque propio al que nos tiene acostumbrados Matsumoto.

Peter Pan ya es de por sí una historia un tanto surrealista: niños que no envejecen, un pirata malvado empeñado en atrapar a un adolescente volador y mucho polvo de hadas; y Jiro Matsumoto es casi con total jwendy_-_177seguridad el autor más psicodélico del momento. Nos encontramos pues una obra que amenaza a punta de rifle semiautomático a la obra de J. M. Barrie para que se doble a las línea de Jiro Matsumoto. Nunca Jamás es un gran vertedero en el que todo es posible, Garfio es casi un pedófilo, Peter Pan es un macarra que monta orgías con las sirenas y Campanilla es todavía más psicópata de lo que era originalmente. Como es habitual en el autor, toda la historia está envuelta en un halo psicodélico en el que las alteraciones sensoriales de todo tipo tienen un papel destacadísimo. También, en esta línea, veremos escenas muy violentas y sexo muy explícito.

El dibujo es muy detallado y muy sobrecargado. Destaca, como siempre, el ambiente que Matsumoto consigue dar a través de líneas que, aunque cuidadas, dan sensación de haber sido hechas deprisa y corriendo, casi abocetadas. También es muy notable el dominio del autor sobre la anatomía, especialmente la femenina.

El mayor punto flojo del manga es que, en ocasiones, da sensación de ser demasiado estático y de estar como atascado en algunas secuencias. Es la primera obra serializada de Matsumoto y se nota muchísimo que aún estaba un poco verde.

Yendo al grano, esta obra hay dos formas de tomársela: como una adaptación en LSD de Peter Pan, o como una obra de paso a la madurez tanto de los protagonistas como del propio autor.

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