Crítica a DoLL

DoLL (Japanese: ドール) Book Cover DoLL (Japanese: ドール)
Okado Tatsuya
Comedia, drama, ecchi, seinen, slice of life
Afternoon
Del 2008 al 2009
14 capítulos, 2 tomos

Aunque aquí en Gunjo hemos hablado muchas veces sobre manga raro (y lo vamos a seguir haciendo), la reseña de hoy trata sobre lo que a primera vista parece otra cosa rara más, pero que luego tiene bastante miga. Sí, aunque un rol importante lo lleven a cabo unas muñecas hinchables.

Aunque bueno, no, ahí no he estado del todo correcta: son muñecas “reales” (no sé si haciendo referencia/publicidad directa a esto, porque se las llama así y son iguales). Miden lo mismo que una mujer promedio, pesan lo suyo y son enormemente realistas. Ah, y también son la sorpresa que se encuentra la protagonista cuando va a visitar a su antiguo profesor de arte. Sí, todo muy normal.

La chica en cuestión, Izumi, está de viaje en un año (medio) sabático, pues está pensando en dejar el dibujo, y decide visitar al que fue su maestro (Sensei). De alguna manera consigue convencerle para quedarse esa noche, ya que se ha divorciado y vive solo en una casa relativamente grande. Y viejos tiempos, y bla bla bla. Izumi, que en seguida se pone a cotillear por la casa, encuentra a las muñecas por casualidad. Como la impresión de ver a una “mujer” debajo de una manta en una litera no es precisamente pequeña, el susto es lo

Azumi y las muñecas.

Izumi y las muñecas.

suficientemente grande como para que el dueño se entere también. Y así, de la manera más tonta, estos dos personajes empiezan a vivir juntos. Izumi toma la resolución de no dejar la casa hasta que “entienda por qué las tiene”, o hasta que deje de tenerlas y haga una vida normal… O algo así. El simple hecho de pensar que pueda estar viviendo con muñecas sexuales vestidas y preparadas (aunque en algún momento se mencione que no son realmente “sexuales”) (?) ya es un pretexto para quedarse, y al final la estancia es casi permanente.

Después de que DoLL nos cuente su introducción, lo demás es puro slice of life, y no vemos más que lo que les pasa en su día a día. Se podría decir que lo más relacionado con la “trama” es que Izumi quiere saber el nombre de las muñecas, y ya ves tú. El encanto que tiene este manga es, precisamente, ver cómo se las apañan juntos dos personajes tan distintos, y cómo van aflorando sus defectos, manías, miedos…

Como cualquier slice of life que se precie, el punto clave son los personajes. Sin la personalidad tan definida que tiene cada uno, sería imposible. Y eso que hay más bien pocos, pero sus apariciones siempre influyen de alguna manera en la “pareja” protagonista.

Los más importantes, sin duda, son Izumi y su maestro. El empezar a convivir hace que, como he dicho un poco más arriba, las partes más ocultas de su personalidad afloren. Por una parte, él ve cómo su intimidad y su paz han sido perturbadas, y en seguida se nota que esa aparente normalidad no lo es tanto. No hay reacciones realmente violentas y no aparece breakdown ninguno, pero se nota que se siente solo y desamparado, por mucho que haya puesto un parche temporal. En mi opinión, es el personaje mejor construido, más humano y más fácil de entender de todos. (Como no hay cincuentones que tienen comportamientos parecidos…). Está llenísimo de defectos que cualquiera podría tener.

Por otra parte, Izumi también mola mucho, aunque (en mi opinión) está descrita más vagamente. Más que nada, porque su “función” en el manga es la de iniciar el proceso de cambio del maestro, y ser este prototipo de personaje que hace de soplo de aire fresco. Nada en DoLL pasaría si no se hubiera empeñado en quedarse. Esto normalmente significaría que el personaje dedica su vida entera a esto y que no tiene más Doll11personalidad, pero Izumi tiene vida propia fuera de esa casa, y una personalidad bastante marcada. Sí que se deja flotando un poco en el aire el “es una joven típica” para algunas cosas, con los fallos y defectos propios de eso, pero en ningún momento entra en clichés. Su labor de persona buena que marca un antes y un después está ahí, pero no vive por y para ello. Lo elige porque quiere, y se marcha cuando le apetece.

Para entender este manga hay que entender también su atmósfera: DoLL combina ser lánguido y casi apático (como es la casa y la vida del maestro) con los elementos sensuales/sexuales que lo convierten en un ecchi (provenientes de alguien como Izumi, que tiene total libertad en ese sentido). Además, los momentos de incomodidad están tan bien que se la transmiten al lector. Hay algunas partes que rozan el absurdo o que provocan situaciones MUY estresantes, y eso se te pega cuando lo lees. Eso sí, DoLL no es un manga de excesos, y no hay ACCIÓN TREPIDANTE. Las cosas pasan “suavemente”, ya sean enfados o momentos bonitos. Y al final, gracias a eso, queda una historia adulta que no peca de ñoñería.

El estilo de dibujo, por último, es una cosa genial. Va a juego y no desentona con lo demás, Y ME ENCANTA. Los fondos son bonitos, los cuerpos y las caras están genial, y… Y no sé qué más.

DoLL es otro manga más de esos que no he reseñado del todo a gusto, pues sé que me faltarían cosas por decir. Si algún día alguien quiere hablar de él conmigo, perfecto, porque creo que no he terminado de hacerle justicia con esta reseña. De cualquier manera, lo recomiendo.

3 comments

  1. Mital says:

    ¡Al final lo leíste! A mí me gustó mucho en su momento por muchas de las cosas que comentas: el equilibrio entre los personajes, su química y su dinámica, y la forma de dejar claro, sin inducir a subtramas abandonadas, que ambos, tanto Izumi como su maestro, tienen una vida más allá de la historia que se cuenta, a la que volverán en cualquier momento porque, total, esto es sólo episodio en su “eternidad”.

    En general, creo que Izumi también se libra del efectismo azaroso (es decir, de ser el “elemento extraño que rompe los esquemas”) por su relación con los otros pueblerinos. El chaval (pescador, si mal no recuerdo) que intenta ligar con ella un par de veces, los niños prepúber que piensan que porque es “de ciudad” va a ser “más enrollada” y a dejarlos experimentar, por lo que se toman más confianzas… No hay un dramatismo exagerado en esto, son personas normales e Izumi los trata como tal, sin dejarse llevar. Ella también es adulta y también ha sido niña, así que intenta tomárselo todo con parsimonia. El poder reconocer ese esfuerzo lo hace todo más natural.

    Y el dibujo es una preciosura. Limpio y detallista, no hay viñetas vacías, pero tampoco saturadas. Los cuerpos resultan esbeltos y naturales… Lo único que chirría para mí son los ojos, que siento que son demasiado caricaturescos en comparación al resto, pero nada más.

    Y, jo, qué alegría que lo leyeras y te gustara <3 Viva el buen seinen.

  2. […] DoLL ya me quedé prendada del estilo de Okado Tetsuya, pero no tuve ocasión de leer nada más suyo. […]

  3. Está bien escrito.

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