Crítica a Shino-chan wa Jibun no Namae ga Ienai

Shino-chan wa Jibun no Namae ga Ienai (Shino no puede decir su nombre) Book Cover Shino-chan wa Jibun no Namae ga Ienai (Shino no puede decir su nombre)
Oshimi Shuuzou
Comedia, drama, estudiantil, seinen
Pocopoco
Del 21 de diciembre de 2011 al 17 de octubre de 2012

A veces asumimos de manera rotunda que un autor que nos gusta ha hecho (o va a seguir haciendo) un trabajo parecido en todo momento, pero indagar un poco suele darnos el resultado contrario en el 90% de los casos. Las cosas evolucionan dentro y fuera de quien produce, y no hay que dar por sentado que todo será siempre blanco o negro (incluso dentro de un estilo muy marcado y característico hay siempre pequeñas diferencias).

Y ese tenía que ser el caso de Oshimi Shuuzou, el autor de la conocida Aku no Hana. Sí, la que se puso de moda por tener un final “””horrible””” para el manga y un anime con rotoscopia.

Tanto una cosa como la otra le han dado una cierta popularidad, junto con Boku wa Mari no Naka (aunque en mucha menor medida). Una cosa lleva a la otra, y en muy poco tiempo me encontré volcadas en mi lista de manga todas las obras que había podido encontrar.

Así que bueno, Shino-chan. Shino-chan fue la confirmación que me convenció de que no, no todo había sido siempre tan oscuro. Y es que la historia es muy simple y muy cortita, y apenas la conoce gente. Aunque hay one-shots que te pueden contar algo increíble en tan solo un capítulo o unas páginas, Shino-chan se ajusta perfectamente a las historias autoconclusivas que también se ven en los one-shots muy a menudo. Empieza, nos cuenta todo y lo deja finiquitado. No hay lugar para más.

ooOoOOoOOshIiIIima ShiIiiInOoOO

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Esa puede ser la parte más criticable: que le falta profundidad, en cierto modo. La historia no está mal, pues cuenta la historia de Shino, que es una chica nerviosa y tímida a la que se le echan encima los problemas relacionados con la ansiedad social. Esta no llega a ser (que se nos dé a entender) del grado considerado como síndrome, si no que simplemente tiene problemas para hablar en público, relacionarse y (sobre todo) decir su propio nombre.

Se pone tan nerviosa en su primer día de instituto, de hecho, que toda la clase piensa que está intentando llamar la atención o hacer una broma. Digamos que esto la deja automáticamente en el bando de los “perdedores” y/o “raritos” de la clase, y pierde la oportunidad de hacer amigos. Las amistades de instituto son así: o estás en un grupito desde el primer día, o te acoplas después (y a saber en qué condiciones).

Obviamente, el único resultado de esto será que su problema se haga más grave, y que la pobre se sienta más sola. Haaaaasta que, por una casualidad muy tonta, conoce a la que será su mejor amiga, Kayo. Lo bonito de todo esto es que Kayo tiene muchas ganas de hacer música y sabe tocar la guitarra, por lo que su relación acaba muy relacionada con eso. No cuento más.

Pero por lo general se nota muchísimo el cambio de tono. Como he dicho al principio, es una historia totalmente autoconclusiva, y los personajes parecen haber sido hechos a medida para la historia. Es decir, que si no fuera por una última escena, nos parecería (y esto le pasa a mucho manga estudiantil) que van a vivir exclusivamente hasta que termine el instituto. Luego se morirán, consumirán o algo peor. (??) El caso es que no son del todo planos porque pasan cosas en la historia que les hacen cambiar, y tratan temas realistas, pero… No sé, en mi opinión se quedan un poco cortos.

Eso sí, el enfoque dado sobre la fobia social me gustó bastante. Aunque no se mete en profundidad (porque aquí nada parece hacerlo), tenemos una parte que condena a la “niña esa rara”, y otra que acaba aceptándola y dándole un apoyo sólido, aunque al principio cueste un poco. El manga en general, entiendo yo, intenta hacer que los lectores se solidaricen un poco con esta causa, que no es el fin del mundo pero le proporciona muy malos ratos a muchísima gente a nivel mundial.1

Todo esto está equilibrado por el tono usado, que hace del manga una historia de amistad escolar con mensaje. En general, todo nos parece bonito y está tratado de una manera muy dulce (sin ocultar los malos momentos). De alguna manera consigue que no sea empalagoso ni falso, si no que encadena una serie de sucesos que podrían pasar de verdad en una historia con final feliz. Vamos, que no todo tiene por qué ser horrible. Si queréis leer algo ligerito y con el dibujo característico de este autor, no os lo penséis dos veces.

2 comments

  1. […] mentía cuando dije que pensaba leerme todo lo de Oshimi Suuzou, y, efectivamente, añadí todo lo suyo que pude encontrar a mi lista. Sabía que algún […]

  2. Dante says:

    La acabo de leer y me pareció un final horrible, de verdad no me gusto nada.

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