Crítica a Believers

Believers Book Cover Believers
( ^-^ ) ( ^-^ ) ( ^-^ )
Naoki Yamamoto
Drama, romance, psicológico, seinen
Big Comic Spirits
De mayo a noviembre de 1999

¡Atención! Este manga contiene contenido sexual explícito al cien por cien, así que no lo recomendamos si te puede ofender o meter en líos. 

Y una vez más, y volviendo a nuestro espacio favorito de “me tenía que haber leído esto antes porque es genial”, toca hablar de Believers. Este manga es uno de esos ejemplos evidentes de lo mucho que se puede hacer con muy poco, y puede que por eso sea tan bueno.

Antes que nada, conviene dar algo de contexto para con una (muy) posible inspiración que tiene este manga: el grupo sectario japonés Aum Shinrikyô (Verdad suprema). Lo que en un principio era una especie de asociación dedicada al budismo y al yoga como una sola cosa acabó convertida en una auténtica secta religiosa que lideraba Shôkô Nakagawa, y que incluso llegó a ser admitida como religión certificada japonesa, contando con adeptos a nivel mundial. Esta agrupación fue cobrando importancia y volviéndose cada vez más secretista (hasta el punto de exigir que sus miembros ignoraran su vida anterior), y en 1995 llegarían a realizar uno de los atentados terroristas más conocidos de Japón. Varios miembros de Aum Shinrikyô colocaron bolsas de gas sarín en vagones del metro de Tokyo, matando a trece personas e intoxicando a más de seis mil. Esto conllevó una final prohibición del grupo, con su correspondiente desmantelamiento. bel13

Y me diréis, ¿qué tiene todo esto que ver con Believers? Pues bastante, ya que el planteamiento le hace guiños por todas partes.

Para empezar, porque los personajes protagonistas pertenecen a una secta. La diferencia es que esta tiene una especie de programa de supervivencia y adaptación para varios elegidos, que son dejados en una isla desierta y provistos de comida y agua cada cierto tiempo. No hay que confundir este manga con uno de supervivencia, de todas maneras, ya que esa temática es un aspecto secundario. No sólo les llega agua y comida, si no que tienen una casucha equipada y un ordenador por donde transmitir actualizaciones o quejas a la organización. Vamos, que la cosa no va por ahí.

Los tres miembros participantes son dos hombres y una mujer jóvenes, que no desvelan sus nombres y se llaman entre sí según su posición: Chairman (presidente), Vice-chairman (vice-presidenta) y Operator (operario). Chairman es el encargado de dirigir las actividades espirituales del grupo y transmitir noticias o peticiones a la organización por el ordenador, mientras que Vice-chairman y Operator se limitan a cumplir con los ejercicios y conseguir alguna que otra cosa por la isla. Chairman organiza una rutina de pseudomeditación (con la frase sectaria de rigor), tiene establecida la obligación de que los miembros deben contar todo lo “impuro” que se les pueda ocurrir y hace que todos se vayan narrando sus sueños (los de por la noche, sí) (los de dormir) todas las mañanas, siguiendo una práctica que hace la organización entera, y que supuestamente serviría para estudiar los deseos del subconsciente de una manera más certera, y… Bueno, y todo eso.

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De izquierda a derecha: Operator, Chairman y Vice-Chairman.

La vida del trío transcurre tranquilamente durante un tiempo entre ejercicios y naturaleza, pero tres factores repentinos crean un punto de inflexión y problemas: una enfermedad de Chairman, causada por comer alimentos en mal estado, la súbita e inexplicable falta de alimento por parte de la organización y el hecho irremediable de que Operator y Vice-chairman empiezan a intimar y atraerse. Lo sexual, como era de esperar, forma parte de los tabús que un miembro de la organización no puede ni mencionar, y consecuentemente, también entra en lo que los miembros deben contarse al detalle. No debe haber secretos entre ellos, pero empieza a haberlos. Un roce, una mirada de más, un momento a solas… Los secretos entre la “pareja” se van haciendo más comunes y más numerosos, y, efectivamente, acaban cumpliéndose como tal.

Esto llevará a toda una serie complicadísima de emociones y circunstancias, y dará giros excepcionales de argumento. No quiero desvelar ni un poquito de lo que pasa después, pero no se parece en nada a lo que tengáis en mente hasta ese momento. Es una de las cosas que he leído que más me han sorprendido y me han dejado en tensión, y ahora explicaré por qué.

Por un lado, los indicios que va soltando el autor sobre la organización, que son muy efectivos. Que si de repente no llega comida, que si llega tarde o en mal estado, que de repente la organización toma una decisión drástica, que los miembros no tienen permitido contactar directamente con los que suministran la comida… Está medido al milímetro qué trozo de información dar en cada momento para emparanoiar cada vez más al lector, y funciona a la perfección. Uno se empieza a preguntar si en realidad es un mundo post-apocalíptico, si los protagonistas están locos y no existe ninguna organización, si les van a traicionar, si ya les han abandonado… Hay todo un repertorio de cosas que son y luego no y parece que sí pero no y en finbel34

Por otra parte, tenemos a los personajes. Están solos aunque sean tres, y ese es un rasgo muy marcado que impone el autor. Es como si sus personalidades se basaran en lo solos que están y en lo adormilante que les resulta la rutina de ejercicios de la organización. Ya sea por sus experiencias anteriores o por todo lo que leemos a lo largo del manga, pero no dejan de dar la impresión de niños abandonados por sus madres que no saben qué hacer. Esto no significa que no tengan personalidad (al contrario, son muy humanos y reaccionan de una manera extraordinaria), si no que han sido tan aplanados por su circunstancia que malamente reaccionan. Aunque ponen de su parte para creer que la organización y su proyecto isleño les va a salvar y a dar paz, todos parecen traumatizados y dañados por algún motivo, y creen que sólo el amor o el contacto físico podrá salvarlos.

Y es que el sexo es una parte muy gráfica e importante dentro del manga, y acaba ocupando bastantes páginas. De hecho, hay momentos en los que puede parecer hasta excesivo e incómodo, pero se le perdona por dos razones esenciales: una es que es necesario en cuanto a contexto en el manga (tiene muchísimo sentido y está completamente justificado. Además, no se esconde nada ni se omite. Los personajes hacen lo que hacen por lo que lo hacen, y el autor se esfuerza en plasmarlo para reforzar el sentimiento que experimentan), y otra es que es extremadamente delicado y bello. Tiene mucho que ver con el dibujo, que ahora detallaré, pero es bonito ver las escenas explícitas. Son melancólicas, frágiles y primitivas.

El dibujo, como mencionaba arriba, es uno de esos elementos que hacen único al manga (y al autor, por lo que tengo entendido, pero aún tengo que leer más cosas suyas), y aunque no es comparable, me recuerda al de Hayashida Q (Dorohedoro) o Yurutsuzukeru (Jiro Matsumoto) por su originalidad. No he leído tanto como para decir que no hay ningún dibujo parecido, pero me da esa impresión. Para resumirlo, diría que alguien ha cogido el pincel más fino (el del lápiz) que tiene MS Paint y lo ha mezclado con tramas sacadas de los noventa que parecen haber sido pixeladas. Así, tal cual. Los escenarios son simples y se limitan a describir la naturaleza de la isla, pero juegan un papel importante en la sensación de desamparo. Los personajes, por su parte, están dibujados con líneas finísimas y temblorosas, parecidas, efectivamente, a las que haría alguien dibujando a mano alzada con el Paint. Además, el estilo de dibujo que tiene el autor para con las caras es muy particular también. Vamos, que da gusto verlo. bel32

También cabe destacar el ambiente general que transmite el manga, que es curioso y único como pocos. La isla es tranquila, los personajes no actúan casi nunca de forma drástica, hay gran parte del manga en el que no “pasa nada”, muchísimas viñetas son mudas y simples, los escenarios parecen hasta hostiles… Es muy raro. Resulta difícil explicarlo bien, pero transmite una mezcla de paz, melancolía, nostalgia, desamparo y constante amenaza. La experiencia que yo tuve al leerlo (del tirón, y tal vez eso no fuera una buena idea) fue de no tener ni idea de dónde estaba, y de sentirme perdida. Me recordó a los trabajos de Kenji Tsuruta en cuanto a lo que transmite, por ejemplo.

Es difícil expresar todo lo que este manga me ha transmitido, pero estoy contentísima de haberlo encontrado y haberle dado una oportunidad. Si os gusta lo que os he contado, no dejéis de leerlo.

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