Crítica a Sekitou Elergy

Sekitou Elergy Book Cover Sekitou Elergy
Takashi Kira
Romance, comedia, drama, slice of life, seinen
Young Magazine
2004-2008

Hoy os traigo un manga poco conocido y ligerito, excelente para los aficionados de… ¿la comedia romántica entre personajes que trabajan en una obra? ¿Va en serio?

Pues sí, va en serio. Un fórmula tan tonta y simple como esa da lugar a un manga agradable sin demasiadas pretensiones, que tiene como objetivo enseñarnos la relación entre los protagonistas y sus problemas, al más puro estilo slice of life.

El joven protagonista de esta historia es Satoshi Yanagawa, que se ve sin nada que hacer tras terminar con sus estudios, y decide buscar trabajo de media jornada. Le contratan —con relativa facilidad— en una empresa de construcciones, pasando a ser regulador del tráfico cercano a los lugares donde se esté realizando la obra en cuestión. Satoshi piensa que no le va a pasar nada emocionante en un trabajo tan anodino y repetitivo, pero ¡sorpresa! se encuentra a una chica realmente… única en su trabajo, a la que le ha sido asignado exactamente el mismo trabajo que a él. Ella se llama Tomoko Akiama (más conocida como Chiiko), y es machorra, independiente, directa y muy tomboy, por mucho que resulte una pequeña belleza. Satoshi no es precisamente el hombre más aguerrido y masculino del mundo, así que su atracción inicial por ella queda un poco rebajada por lo mucho que le impone la mujer en cuestión. Por dejarlo claro con ejemplos: a Chiiko le gusta muchísimo mantener y montar su moto, mientras que Satoshi… bueno, ahí está.

Y no es para menos.

No es que la diferencia sea abismal ni nada.

El contacto entre ambos empieza de una manera ortopédica e incómoda como pocas, al no querer Chiiko que su relación con cualquier compañero de trabajo pueda evolucionar y convertirse en algo que le haga tener que implicarse. Vamos, que se limita a las fórmulas de cortesía y la charla escueta del almuerzo. La cosa es que a Satoshi no deja de gustarle —es más, su actitud le parece misteriosa y quiere conocerla mejor—, y pone de su parte para que Chiiko coja confianza con él. Lo consigue (yay), descubriendo poco a poco que es una chica menos dura de lo que parece. Hay un lado semi oculto de Chiiko al que casi nadie parece llegar nunca, formado por inseguridades, actitudes femeninas e infantiles y más. Su relación se va haciendo más fuerte y se hacen buenos amigos, pero no parece que haya posibilidades para el romance. Satoshi está encantado con la toma de contacto satisfactoria, ya que conocerla de verdad no ha hecho si no aumentar sus ganas de pasar a algo más. A partir de aquí, lo que sucede en la historia es parte del encanto de los slice of life. Sí, pasan cosas que llevan a otras cosas. (Prometo que no soy tan tonta como parece, de verdad). No por nada el manga está bajo la categoría de romance: la historia y la relación de los protagonistas evoluciona naturalmente, dando lugar a una relación formal de pareja. Ojo, eso no quiere decir que se “formalice todo” sin miramientos.

¡Hala, hala! (Y lo que les cuesta llegar hasta aquí...)

¡Hala, hala! (Y lo que les cuesta llegar hasta aquí…)

 

Lo que hace bien este slice of life es ser realista para con una pareja joven. Nos cuenta la complicada situación familiar de Chiiko, las dudas de ambos respecto al sexo (esto ocupa buena parte del apartado cómico, y es genial) y las relaciones humanas, el cómo puede enfrentarse un adolescente a su primer trabajo, la independización y los problemas de la convivencia… Un sinfín de temas relacionados con estas edades, que pueden acarrear quebraderos de cabeza —como ya vimos en Solaninsekitou-elergy-922809—. Al irse estos protagonistas de casa también para empezar a vivir juntos, su vida cambia de arriba a abajo, y tienen que comprobar si su relación puede con un desafío de tal calibre. No es lo mismo verse en el trabajo y en alguna que otra cita que empezar a “aguantarse” de lunes a domingo, claro. Por suerte (?), este manga lo enfoca de una manera infinitamente más dulce que Solanin; sin dejar de ser realista, pero abogando por una constante de optimismo y good end. Eso tampoco no quiere decir que no pasen por malos momentos: está justo en el punto medio.

Se podría decir que consta de dos partes, dependiendo de la historia: la primera es todo lo que pasa antes de que vivan juntos, y la segunda… Bueno, pues eso. Están algo diferenciadas entre sí, pero apenas se cambia el contenido.

El dibujo es realista, aunque muchas veces hace uso de las expresiones cómicas y exageradas por excelencia. El resto del tiempo se queda en simplificado pero curiosamente estético. La verdad es que la simpleza de Takashi a la hora de dibujar resulta muy agradable. Tanto los personajes como los fondos resultan bastante limpios, y están muy bien.

Cabe señalar que el manga debió ser abandonado por el proyecto que lo estaba traduciendo, así que no está completo (se quedaron justo en el penúltimo tomo, pf) y os tocará intentar descifrar leer los raws que hay disponibles si os interesa. También es importante resaltar que no deja de ser un seinen, así que hay ciertas escenas en las que se ven desnudos y sexo más o menos explícito. Que no queremos que nadie se pueda ofender o asustar, y por si acaso… (◡‿◡✿)

Resumiendo: si tenéis una tarde que echar con algo y os apetece reconfortaros el corazoncito con algo tranquilo, estáis a tiempo de leeros Sekitou Elergy: la historia que conmovió a América de dos jóvenes adultos muy pánfilos intentando demostrarse amor y fallando miserablemente (durante casi medio manga, claro).

2 comments

  1. Buraisu says:

    Oye, un slice of life que no haga que te den ganas de pegarte un tiro no pinta nada mal. Aunque no me gusta tanto la idea de que, al final, la chica machorra tenga su “lado sensible”. Pero bueno, por otra parte es bueno, ya que si no, podría acabar siendo un personaje demasiado plano…

  2. DuckmanDP says:

    Me gusto mucho como plasmaste la historia.
    Gracias.

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