Reseña a Kiseijuu

Kiseijuu Book Cover Kiseijuu
Hitoshi Iwaaki
shonen, seinen, ciencia ficción, acción, romance
Afternoon
22 de noviembre de 1989 - 23 de diciembre de 1995

Es lo más parecido que he leído a un thriller

Hoy os traemos un manga de Hitoshi Iwaaki, que a algunos puede sonaros por ser también el autor de Historie; pero a diferencia de esta, Kiseijuu no tiene nada de histórico. Fue publicada en la revista Afternoon entre 1989 y 1995.

Kiseijuu está ambientada en el Japón actual, el de las amas de casa y los estudiantes de instituto. La historia comienza cuando llegan unos aliens a la tierra que para sobrevivir tienen que invadir los cuerpos de huéspedes humanos, matándolos con ello, y utilizándolos para alimentarse de otros humanos. Generalmente toman control de la cabeza, a la que sustituyen con sus propias células, pero uno de estos parásitos falla y en lugar de la cabeza, toma control de la mano, permitiendo a nuestro ya protagonista que viva y tenga conciencia. Ahí es donde empieza la curiosa relación entre Migi el parásito y Shinichi el humano, que desde el momento de su unión tienen que luchar juntos para sobrevivir.

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Shinichi empieza como el típico protagonista pavo de cualquier shōnen, creyendo en los valores de la justicia y de lo correcto; por otro lado, Migi os recordará a otros personajes adorablemente hijos de puta Kyubeey. Desde el momento en que Shinichi se entera de que esos misteriosos asesinatos que se están produciendo por todo el país no son obra de un asesino en serie, sino de estos adorables bichitos, decide Migi en mano, que tiene que destruirles. A partir de ahí, la historia se va desarrollando con más o menos altibajos, con un protagonista que tan pronto es un llorica, como una máquina de matar casi sin sentimientos.

Como cualquier shōnen —aunque algunos podrían clasificarla seinen, para gustos—, cuenta con una chica pava, Satomi, enamorada del prota, que cada dos por tres se deja ser rescatada de situaciones totalmente evitables; con una chica dura, Kana, que además viene con pack de superpoderes y que visto como sigue la historia, aunque no es mal personaje, se la podrían haber ahorrado totalmente; con una madre sacrificada que lo da todo por su hijo, hasta que intenta matarlo; con un padre sacrificado y trabajador; con otro humano bastante pavo, Mamoru, en la misma situación del prota, pero que acaba resultando útil solo le falta llamarse Sam.

Por supuesto, también cuenta con un elenco bastante completito de aliens cabrones, resaltando especialmente a Hirokawa, un alien que se presenta a las elecciones –y que al final se descubre que es totalmente humano—; Tamiya, que me parece con diferencia el mejor personaje del manga por su gran complejidad, por el sentido que da a la historia y que además es responsable de la creación del invencible Gotoh; y por último, el propio Gotoh, un ser casi invencible que da una cantidad de quebraderos de cabeza horribles a Shinichi.

El manga va tratando temas puramente humanos, como la superpoblación terrestre y la necesidad de reducir el número de humanos para salvar la Tierra; la legitimación de los humanos como seres supremos de la creación; o la posible convivencia entre las dos especies, que, como indica Tamura, podría ser realizable.

Si bien la historia no es mala, sufre demasiados altibajos de intensidad, haciendo que en parte se pierda el ritmo. También peca de adornos bonitos pero innecesarios, como toda la historia de Kana. Por último, el final deja frío, deja MUY frío. Vamos, que es el típico final bonito para quedar bien con todo el mundo, eso sí, tras una batalla más o menos entretenida.

Respecto al dibujo, si bien para mi gusto es demasiado tosco —mucha línea suelta por aquí, muy angulado todo por allá—, Iwaaki consigue pillar la expresión ausente que pretende transmitir con los parásitos y que conforme pasa la historia y estos evolucionan, va adaptando para que sea más y más humana, siempre con un toque artificial. Las peleas están bien estructuradas, dan sensación de acción, pausan en los momentos justos y, en general, entretienen. Por último, los escenarios están muy cuidados, muy en línea de este hombre.

En definitiva, si leéis Kiseijuu, hacedlo como si fueseis a ver una peli americana al cine: no esperéis que sea una obra de arte, pero quedaréis satisfechos.

No termina de venir a cuento, pero mola igualmente. Dibujada por VanillaCake, si pulsáis, váis a su deviant

No termina de venir a cuento, pero mola igualmente. Dibujada por VanillaCake. Si pulsáis, vais a su DeviantArt.

One comment

  1. […] fue mi sorpresa al darme cuenta de que Kiseijuu tiene una cantidad más que considerable de paralelismos con el manga de Tezuka. No nos […]

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