Crítica a Me-Teru no Kimochi

Me-Teru no Kimochi Book Cover Me-Teru no Kimochi
Hiroya Oku
Drama, ecchi, romance, seinen
Young Jump
2006-2007

                             Al menos el dibujo era bonito.

Aunque mi intención al plantearme por primera vez reseñar aquí era traer manga que recomendara y compartirlo con el público para disfrute y revuelo general, pero el destino (destiny!) ha querido que esta sea mi primera crítica cargada de reproches. Y es que bueno, el manga es cuestión no se merece más. Si bien en un principio me atrajo el factor hikikomori, pronto me di cuenta de que no merecía demasiado la pena. Un hikikomori, para el que no esté al tanto, es una persona que vive recluida en su casa, y aislada de la sociedad. No suelen salir para nada, haciendo la compra más básica vía Internet o teléfono (y ya trabajar ni te cuento), y casi siempre están mantenidos por sus progenitores. Pero vamos, el de Me-Teru no Kimochi es tan poco realista que parece una especie en sí misma. Empezamos.

Me-Teru no Kimochi cuenta la historia de uno de nuestros anteriormente citados ermitaños, Koizumi Shintarou. Shintarou tiene treinta años, llevando quince aislado en su habitación. Su padre, que tiene un carácter débil y complaciente, sigue manteniéndole y aguantando sus pataletas, mientras se pregunta qué hacer para lograr que vuelva a salir al exterior. Por casualidad, el padre de Shintarou conoce a una joven muy bella (Yoshinaga Haruka) en una de sus peripecias, y (curiosamente) surge el amor entre ellos. La cosa evoluciona hasta el punto de llegar a casarse, y Shintarou se ve recompensado con una madrastra amable, gentil y guapísima que tiene (qué casualidad) bastantes años menos que su padre. No pasa mucho tiempo hasta que ocurre algo inesperado en la familia: el padre de Shintarou muere debido a un cáncer que se complica, y deja una mínima herencia a su mujer e hijo para que se las puedan arreglar en su ausencia. El problema es que Shintarou no está acostumbrado a que le trate alguien que no sea su padre, y mucho menos una mujer, por lo que se acaba enamorando de Haruka.

Atención: esta parte de la crítica incluye spoilers del argumento. Si de verdad pensáis leeros el manga, avanzad hasta que volváis a ver letras en negrita.

Haruka se muestra reticente al principio y se preocupa por tener que cuidar de alguien tan exageradamente dependiente, pero su relación se enrarece aún más cuando se da cuenta de que Shintarou podría estar empezando a verla como algo más que una madre. Haruka hace todos los esfuerzos posibles para que Shintarou empiece a integrarse en la sociedad de nuevo, e incluso consigue que salga a la calle con ella sin problemas. Todo esto ocurre mientras se intenta dar profundidad a la relación entre ellos, que lentamente va tomando forma hacia el conocidísimo ingrediente clave: la atracción sexual y amorosa.

Si esto no grita 'hombre feo con suerte' por todos los poros, no sé qué lo hará

Si esto no grita ‘hombre feo con suerte’ por todos los poros, no sé qué lo hará.

Tras un periodo confuso en el que se dan cuenta de que están irremediablemente condenados a atraerse, los esfuerzos de ambos se convierten en una relación amorosa muy extraña, y acaban acostándose juntos. Aunque ese encuentro sexual es algo que llevan tiempo esperando con ganas, supone un cambio radical en su vida. Haruka se da cuenta de que no puede seguir perdiendo el tiempo en una casa que no le garantiza un futuro, y de que Shintarou debe esforzarse de verdad para seguir adelante, sin que nadie le esté haciendo de punto de apoyo. Recoge sus cosas, se lleva al perro y se va de la casa. Consigue su objetivo inicial de hacer de Shintarou una persona independiente, pero no sin antes llevarse por delante su salud mental y física, ya que se queda paralizado esperando a que vuelva y le ayude. Pero no, eso nunca ocurre. Shintarou está cercano a enfermar (o incluso morir) por desnutrición, hasta que se da cuenta de que salir al mundo y buscarse la vida es la única opción posible.

Y eso hace. El manga avanza unos cuantos años, y podemos ver como nuestro protagonista está ahora trabajando y viviendo como cualquier otro miembro promedio de la sociedad. Incluso tiene familia, y vive al estilo más convencional de un hombre de clase media-baja. Nuestra historia concluye con un encuentro fortuito (¿o es todo pura metáfora y nunca llega a pasar realmente?) entre Shintarou y Haruka, en el que no hay contacto entre ellos. El mensaje de optimismo y lucha vital concluye el manga, dándonos a entender que sus caminos están separados definitivamente, como no podía ser de otra manera.

Hasta aquí llegan los spoilers.  El resto de la crítica no los incluye. (。◝‿◜。)

Los personajes no son nada del otro mundo, y podrían haber tenido muchísima más personalidad de la que realmente tienen. El protagonista es un mundo aparte del que hablaré un poco más abajo por su condición añadida de hikikomori, pero tampoco es que los demás se salven demasiado. Los poquísimos personajes secundarios que aparecen no son más que marionetas necesarias para la trama, y no hacen más que preparar adecuadamente el nudo entre los dos protagonistas, sin tener ningún otro papel relevante. Esto podría resultar normal si sólo se aplicara a los secundarios, pero se extiende al papel del padre, e incluso al de Haruka. Ambos aparecen para que Shintarou se lleve su prometido final feliz como hombre de bien, y apenas tienen personalidad propia que les defina. El padre no tiene ningún tipo de fuerza que le pueda hacer imponerse frente a su hijo y lo más importante que hace es morirse, mientras que Haruka es la típica chica tímida e inocente sólo intenta hacer bien al prójimo. Si bien toma una decisión que resultará decisiva en su vida y eso se agradece, parece que incluso eso está pensado por el autor para facilitarle el camino (¡lógicamente!) a nuestro pobre hombre inadaptado.

1 (1)

Dicha maniobra no estaría tan mal si Shintarou fuera un buen personaje, pero no lo es. Aunque se muestra en pocos trazos confusos lo que es el carácter infantiloide e inmaduro de un hikikomori, no termina de resultar del todo realista. Se comporta como lo haría alguien real en cuanto a situaciones de estrés, pero no resulta creíble. Ya sea por los personajes planos de su círculo o por cómo se adapta el mundo para él, pero no está a la altura de lo que se podría haber hecho con un personaje bien llevado en su misma posición.

Si algo puedo decir bueno del manga es que el estilo de dibujo es un gustazo… sólo aplicado a los personajes femeninos y jóvenes, claro. No sé si volvemos a recaer en el problema de que Haruka sea una mujer florero y tenga que actuar como atractivo, pero todos los demás son mediocres, como si estuvieran dibujados sin ganas. Lo bien estudiadas que se tiene el autor las figuras femeninas se hace patente en las escenas de sexo, que son realmente bonitas y limpias, pero el resto del manga no es nada del otro mundo.

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Creo que la diferencia entre ambos resulta significativa si la comparamos, ¿no?

Mi conclusión sobre este manga es bastante sencilla: no está mal leerlo para pasar el rato, pero no se le puede dar mucho más crédito. El estereotipo clásico de ‘hombre feo/poco popular que tiene buena suerte y acaba con la chica más guapa/especial’ está ya más que visto, y plasmarlo en manga no tenía por qué dar buenos resultados. Como bien digo al principio de la reseña: al menos ella estaba bien dibujada.

3 comments

  1. Gonzalo says:

    Me parecio muy bueno tu análisis, sin lugar a dudas el concepto, la idea de hikikomori está muy bien plasmada, pero la historia de amor y romanticismo está más que explotada por muchos mangakas, la chica tímida y el hombre patético con suerte, encima que tal como dices, actúa de una forma que es exagerada, un hikikomori tampoco es un idiota o un bebe que no puede hacer nada.
    El dibujo es muy bueno, pero la trama de realista no le hallo mucho, yo creo que chobits es más realista que esto.

  2. Sin Nombre says:

    Mmmmm,no entendí,el “aspecto” hikikomori no resulta del todo relista,y también se comporta como alguien real en situaciones de estrés,pero no resulta creible,entonces cúal seria la actitud verdadera en esa posición?:/

  3. Maria Diaz Martín-Granizo says:

    Puff…Acabo de terminar el último capítulo y la conclusión final es… fría.
    Esta historia parece intentar por todos los medios llegar a conmover de alguna manera al lector, pero claramente no lo consigue. Es como un pretendiente que se esfuerza tanto que resulta antipático.
    No voy a entrar en el asunto del personaje protagonista, que tampoco me ha convencido.
    Pero, y ella? Esa chica no estaba enamorada ni de coña. Ni le gustaba ni leches. Como mucho, había trasladado su cariño por su padre a él, además de que el chico le daba mucha lástima, y la chica que tiene ínfulas de Teresa de Calcuta, decide empezar a salir con él para acelerar su salida al mundo? Es absurdo de verdad. Y me da igual que el tío arreglado sea un ikemen o lo que les de la gana, entre esos dos no había atracción bilateral. El personaje de ella es en sí mismo un sinsentido, un popurrí de fantasías masculinas al servicio de un hombre sin autoestima ni personalidad atractiva en ninguna forma. Pero eso sí, el pene descomunal la enamoró.
    En fin. Un argumento ridículamente forzado a convertirse en porno con plot.

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